Elecciones en Brasil

Bolsonaro arrasó y se enfrentará a Fernando Haddad en la segunda vuelta

El candidato ultraderechista obtuvo el 46% frente a los 29% del progresista y el 28 de octubre se disputará la segunda vuelta para decidir quién será presidente del país más grande de latinoamérica.
lunes, 08 de octubre de 2018 · 07:49

Con el 98% de los votos escrutados, el candidato de ultraderecha Jair Bolsonaro obtuvo este domingo un 46% de los votos en las elecciones presidenciales en Brasil, pero se quedó a un paso del poder y disputará una segunda vuelta el 28 de octubre con el progresista Fernando Haddad, que logró el 29%.

El país encara ahora tres semanas decisivas sumido en una polarización que obligará a los dos aspirantes a convencer a los electores de que opten por lo que han rechazado hasta ahora. En el caso de Bolsonaro, es la pregunta del millón: cómo va a dirigirse al centro si ser un radical de extrema derecha le ha llevado hasta donde en teoría no debería haber llegado y si acaso le compensa el esfuerzo cuando reniega de él el 44% del electorado. Esto mientras Haddad previsiblemente le arroja todo lo que tenga a mano, es decir, todas las armas de la vieja política, que tan bien maneja, o manejaba, el Partido de los Trabajadores. La formación tradicional de la izquierda brasileña ahondará en los ataques contra el exmilitar, a quien acusa de no respetar los derechos humanos y retrotraer a Brasil a 40 años si puede.

"Creo que no habrá segunda vuelta. Estoy con mucha fe y esperanza y trabajé mucho para eso", declaró el candidato Bolsonaro antes de las elecciones.

Se equivocó en su primer pronóstico, pero aún así, confirmados los resultados, dijo que "no deja de ser una gran victoria" y pidió a sus seguidores que "continúen movilizados" porque Brasil "no puede dar otra vez un paso a la izquierda" ni "puede seguir flirteando con el comunismo".

También reiteró sus dudas sobre el sistema electrónico que se usa en las elecciones en Brasil, dijo que su equipo recibió "denuncias de problemas en las urnas" y hasta insinuó que ello podría haber influido en el resultado, pero no hizo mención a la posibilidad de denunciar formalmente un fraude.

"Vamos a exigir soluciones para eso", declaró, y se dijo "seguro" de que "si ese problema no hubiera ocurrido y tuviéramos confianza en el voto electrónico, ya tendríamos el nombre del nuevo presidente elegido" en la primera vuelta.

Liberar la venta de armas para los ciudadanos

Haddad, por su parte, se ofreció para "unir a los demócratas" de Brasil" y en sus primeras declaraciones tras el cierre de las mesas se refirió de forma indirecta a una de las más polémicas promesas de Bolsonaro, que es liberar la venta y uso de armas para civiles.

"Esta elección pone muchas cosas en juego, muchas cosas en riesgo y vamos con el campo democrático con una única arma: el argumento", declaró frente a cientos de seguidores que lo aclamaban, a pesar de la enorme diferencia de votos en favor del líder ultraderechista.

Ambos candidatos dieron a entender que este mismo lunes comenzarán los contactos con otras fuerzas políticas de cara a la segunda vuelta, para la cual la campaña se reanudará en la televisión el próximo fin de semana.

A pesar de la fuerte polarización en que se sumergió el país en las semanas previas a las elecciones de este domingo, la jornada transcurrió con una casi total normalidad y sin incidentes mayores.

Así lo subrayó la ex presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla, jefa de la primera misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Brasil, quien dijo que esa "normalidad" hasta "contrastó con la preocupación que existía en la campaña".

Según Chinchilla, entre los 40 observadores que la OEA ha desplegado en 13 de los 27 estados del país, no hubo "relatos de problemas que puedan llamar la atención".

Lo único que señaló como "preocupante" fue la masiva difusión de noticias falsas en las redes sociales, lo cual fue reconocido por el Tribunal Superior Electoral (TSE), que garantizó que sus técnicos combatieron ese fenómeno durante toda la jornada.

En opinión de Chinchilla, quien valoró el trabajo del TSE, "el impacto de las noticias falsas entre la población no sólo afecta a los candidatos a la Presidencia", sino que puede llegar a poner en duda hasta "la credibilidad de las elecciones".