La China Suárez reveló uno de los defectos de Vicuña

La actriz aseguró: 'Le cuesta asumir mi libertad'
viernes, 15 de marzo de 2019 · 11:29

Hay parejas y exparejas en el mundo de la farándula que son noticia siempre, una de ellas es la de la China Suárez y Benjamín  Vicuña. Primero por la forma escandalosa en la que comenzaron, los rumores de casamiento, la confirmación, el nacimiento de su hija Magnolia, sus declaraciones de amor en las redes y la hermosa familia ensamblada que formaron. 

Tiempo atrás la Revista Caras tuvo al chileno como protagonista de su tapa y en la nota el actor sorprendió y enterneció a todos por las cosas que dijo a la hora de referirse a su prometida y a la relación que tiene con ella. 

Cuando la periodista a cargo de la entrevista le preguntó cómo definiría a la China, él aseguró: “Es una mujer con todas las letras. Una mujer que no dudó en postergarse para entregarse a la familia y a su rol de madre. Ella supo siempre que no era un hombre fácil por todo lo que había tenido que pasar e igual estuvo dispuesta a amar de esa forma, soñando con una familia grande”.

Sin embargo esta vez fue la propia China quien se animó a contar intimidades y reveló algunas cosas que no le gustan de su pareja. En diálogo con la revista "Gente" contó: “Nunca creí que tendría una relación por más de un año. Estaba convencida de que no servía para la vida en pareja. Y encontré a alguien que cede mucho por mí. Mucho más que lo que yo pudiera". 

"Estoy demasiado plantada en lo que quiero. Y ahí sí que soy muy egoísta. Tal vez por tener que preservarme en este medio desde muy chica. Los dos sabemos que no voy a postergarme por nadie más que por mis hijas”, continuó. 

Y agregó: "A veces le cuesta asumir mi libertad. Él es muy de la familia pegoteada en el sofá. Y por ahí no entiende mi necesidad de espacio. Al principio creyó que yo era fóbica. Pero no, amo mis momentos de soledad. Y si estoy en casa, Benja quiere estar encima (risas). Entonces me encierro, me tiro en un rincón a mirar un árbol por horas, o a ordenar un placard, sin querer que me hablen”.

 “No llegamos al conflicto. Porque el conflicto me da fiaca y en las peleas se va mucha energía. Si el otro está de mal humor, nos hacemos lugar. No nos quemamos con esa cosa psicótica del ‘decime qué pasa’, ‘algo tenés’, ‘decilo ya’. Una vez Gabriel Rolón, en tiempos en que era mi terapeuta, me dijo que en esos momentos lo mejor es mirarse y preguntarse, ‘¿vamos a separarnos por esto?’. Es una buena práctica. Se redimensiona enseguida. Y en esta instancia en que nos conocemos tanto, Benja y yo sabemos que no queremos salir corriendo”, cerró.