-Foto Archivo-
ANÁLISIS.-
Todo empezó con un reclamo de aumento salarial por parte de
la CGT, seguido por las constantes amenazas de paros sorpresivos, el cese de
actividades en la rama de caudales, la toma de refinerías en 18 provincias, el acuerdo
con la cámara de empresarios, y entonces, l
a convocatoria a todos los trabajadore
afectados por el impuesto a las ganancias y el tope a la asignación familiar por
hijo. El desenlace se verá hoy, con los
40 gremios y los casi 25 mil protestantes que acompañan el paro y movilización de camioneros a una Plaza de
Mayo vacía de fuerzas de seguridad y bajo el dominio absoluto de las medidas de
fuerza.
Camioneros,
kirchneristas y
terceros interesados, se
acusaron mutuamente de oligarcas, desestabilizadores, ignorantes y de intentar
generar violencia. Boudou, puso también su cuota, y preguntó quién era más macho
y la Presidenta regresó inmediatamente a demostrar que en el juego del poder,
el último as bajo la manga, lo tiene ella.
Hugo Moyano le dijo a Cristina que si trababa una demanda
tendría que ser contra él, y no contra Pablo (su hijo) o contra el Sindicato,
porque
él era el responsable de todas las decisiones que se tomaban en la CGT.
Ayer, Cristina reprodujo las mismas palabras y las dirigió a los jueces, a
quienes les advirtió que tendrían que procesarla a ella, porque
ella sería la
que no permitiría que los gendarmes volvieran a intervenir en conflictos
provinciales, de los que tenían que hacerse cargo los respectivos gobiernos. Y
con un solo disparo flanqueó dos blancos, y les contestó a
Moyano y a
Scioli,
sin ni siquiera nombrarlos.
Paro de caudales, toma de destilerías, gendarmería,
conciliación obligatoria y paro (o al revés), demanda judicial, y más paros.
“Que ni se les ocurra tocar a un solo compañero camionero”, lanzó Moyano cuando
Gendarmería fue a las provincias a sacar camiones de combustible. Y ahora,
reafirmó la idea en referencia a la
movilización a Plaza de Mayo, y dijo que si
había violencia no sería porque ellos la iniciaran. Entonces,
Cristina, sacó
de debajo de la manga el as de espadas y dijo que la policía no custodiaría la
plaza.
Si no va la Federal y los conflictos de las provincias
atañen a las provincias, pero la Casa de Gobierno está en Capital, de ser necesario: ¿irá la
Metropolitana? En este mundo de contradicciones, en el que el Gobernador de
Buenos Aires juega al fútbol con Moyano, y el Vice habla de los adversarios del
sistema yendo a Plaza de Mayo; donde un hijo del camionero es diputado del FPV,
y Macri le brinda su apoyo a la CGT, quizás también suceda que el Jefe de
Gobierno saque a su flamante policía a la calle.
Resulta difícil comprender en
qué momento se quebró el
romance que unía a los Moyano con el Gobierno. Cristina dice que buscan un
muerto, y las repetidas declaraciones del sindicalista parecieran apuntar en
ese sentido, justo
a diez años de la masacre de Avellaneda. Cabe recordar que
no fue bien vista la presencia de la militancia kirchnerista en el acto por las
muertes de Kosteki y Santillán, las organizaciones y familiares no vieron con
buenos ojos las pancartas que ponían a Néstor a la par de Darío y Maximiliano;
más allá de las consabidas críticas al actual ejercicio de funcionarios
públicos que también estuvieron vinculados al gobierno de Duhalde.
En un clima
en el que la muerte, la militancia y la represión son temas más que sensibles,
pareciera que el sindicalista intentara sacar provecho y Cristina se sentara a
esperar que cayera por su propio peso,